Si trabajas entre psicología y ciencias de la salud, tarde o temprano escribirás el mismo tipo de artículo en dos idiomas de formato: APA para la revista de psicología, Vancouver para la de medicina o salud pública. No son variantes cosméticas del mismo sistema: cambian la lógica de la cita, el orden de la lista de referencias, la abreviatura de las revistas e incluso la forma correcta de escribir un valor p.
Esta guía compara los dos estilos con ejemplos lado a lado: cómo se cita en el texto, cómo queda el mismo artículo en cada lista de referencias, qué disciplinas usan cada uno y un punto que casi nadie explica: cómo reportar la estadística en una revista Vancouver, donde las convenciones de APA dejan de aplicar.
Al final verás cómo convertir un manuscrito de un estilo a otro con Zotero o Mendeley sin destrozar las citas, que es la situación real de casi todo el que busca esta comparación: reenviar a otra revista un artículo ya escrito.
La diferencia de fondo no está en las comas ni en las cursivas, sino en qué información lleva la cita dentro del texto. Vancouver es un sistema numérico: cada fuente recibe un número según el orden en que aparece por primera vez en el manuscrito, y ese número la identifica hasta el final. APA es un sistema autor-fecha: la cita lleva el apellido y el año, y la lista de referencias se ordena alfabéticamente.
Esa decisión de diseño responde a culturas de lectura distintas. En un ensayo clínico, el lector rara vez necesita saber quién firma la referencia 14: le basta con que la afirmación esté respaldada, y el número mantiene limpio un párrafo que acumula seis citas. En psicología, los autores son parte del argumento, no pesa igual una afirmación sostenida por Bandura que por un estudio piloto de 2019, y el sistema autor-fecha pone esa información delante del lector.
El nombre de cada estilo dice de dónde viene. Vancouver nace en 1978 de una reunión de editores de revistas médicas en esa ciudad canadiense; el grupo se convirtió en el ICMJE y el formato de las referencias lo mantiene la National Library of Medicine estadounidense en su manual Citing Medicine. APA es el estilo de la American Psychological Association, hoy en su séptima edición (2020), y regula mucho más que las citas: estructura del manuscrito, tablas, figuras y el formato estadístico del que hablamos más abajo.
Lo más práctico es ver los mismos escenarios resueltos en los dos estilos. En Vancouver, el número puede ir entre paréntesis, entre corchetes o en superíndice según la revista concreta: consulta siempre sus instrucciones para autores.
Cuando un manuscrito escrito en APA se convierte a Vancouver a toda prisa, las citas narrativas quedan huérfanas: «como demostraron García et al. (12)» conserva el apellido pero pierde el año, o queda como «como demostraron (12)», que es agramatical. Convertir el estilo no es solo reformatear la cita: obliga a reescribir las frases donde el autor formaba parte de la sintaxis. Los revisores lo detectan a la primera.
Tomemos el ejemplo que el propio ICMJE usa como referencia modelo. Primero Vancouver:
«Halpern SD, Ubel PA, Caplan AL. Solid-organ transplantation in HIV-infected patients. N Engl J Med. 2002;347(4):284-7.»
Y ahora el mismo artículo en APA 7:
«Halpern, S. D., Ubel, P. A., & Caplan, A. L. (2002). Solid-organ transplantation in HIV-infected patients. New England Journal of Medicine, 347(4), 284-287. https://doi.org/10.1056/NEJMsb020632»
Las diferencias, una a una:
La regla aproximada: cuanto más biomédica es la revista, más probable es que pida Vancouver o un estilo numérico derivado. Medicina, salud pública, odontología, farmacia y buena parte de enfermería y fisioterapia siguen las recomendaciones del ICMJE. En el ecosistema SciELO, las revistas de salud, de la Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública a los Cadernos de Saúde Pública, piden Vancouver de forma casi unánime.
APA domina en psicología, educación y ciencias sociales, y se extiende a las zonas de contacto: psiquiatría con tradición psicológica, ciencias del deporte con enfoque conductual, enfermería con orientación psicosocial. Un mismo estudio, ansiedad en pacientes oncológicos, por ejemplo, puede acabar en una revista APA o en una Vancouver según el ángulo desde el que lo escribas.
Dos matices evitan sorpresas. Primero: «Vancouver» es una familia, no una etiqueta única. El estilo AMA de JAMA Network es numérico y de raíz común, pero cita en superíndice y puntúa a su manera; The Lancet y BMJ tienen variantes propias. Segundo: la autoridad final son las instrucciones para autores de la revista concreta, que a veces contradicen al manual que dicen seguir. Léelas antes de formatear, no después.
Aquí está la diferencia que más ayuda a quien viene de psicología. El manual de APA dedica páginas enteras al formato estadístico, símbolos en cursiva, «M» y «DT», valores p sin cero inicial, y nuestra serie del blog sobre cómo reportar cada análisis en APA 7 aplica ahí. En el mundo Vancouver no existe un manual equivalente: el formato estadístico lo fijan tres capas de guías que conviene conocer por su nombre.
La primera capa son las recomendaciones del ICMJE: cuantificar los hallazgos con intervalos de confianza y no apoyarse únicamente en valores p. La segunda, las guías SAMPL (Lang y Altman), pensadas exactamente para esto: cómo presentar métodos y resultados estadísticos en revistas biomédicas, análisis por análisis. La tercera, las guías de reporte por diseño de la red EQUATOR. CONSORT para ensayos clínicos, STROBE para observacionales, PRISMA para revisiones sistemáticas, cuya checklist muchas revistas exigen adjuntar al envío.
En la práctica, las convenciones que verás en revistas biomédicas difieren de APA en detalles muy concretos:
Conviene poner el formato en perspectiva. De los manuscritos analizados con nuestro revisor de artículos, el 84% recibió una recomendación de major revisions, y el 62% de las debilidades se concentran en método y análisis: tamaño muestral sin justificar, supuestos sin verificar, conclusiones que exceden el diseño. Nadie te rechaza solo por citar en el estilo equivocado, pero unas referencias desordenadas y unos valores p en formato APA dentro de una revista Vancouver transmiten la señal que no quieres: que el envío fue apresurado. El formato no te salva; el descuido sí te hunde.
La buena noticia: si insertaste las citas con el plugin de Zotero o Mendeley en Word, cambiar de estilo es un clic. Ambos gestores usan CSL (Citation Style Language), un repositorio con miles de estilos que incluye los de revistas concretas: busca la tuya por nombre antes de conformarte con el «Vancouver» genérico, porque las variantes importan (superíndice o paréntesis, seis autores o tres antes del et al., DOI sí o no).
La mala noticia: la conversión automática solo convierte lo que el gestor controla. Estas son las cuatro cosas que tendrás que revisar a mano, en este orden:
Si dudas entre estilos es que aún no has elegido revista, y ese es el orden equivocado: primero la revista, después el formato. Sus instrucciones para autores resuelven la duda en dos minutos y te dicen lo que un cambio de estilo no arregla: límite de palabras, estructura del resumen, número máximo de referencias, frecuente en biomédicas, raro en psicología, y qué checklist EQUATOR adjuntar. Formatear para una revista que no has elegido es trabajar dos veces.
Están relacionadas pero no son idénticas. Las recomendaciones del ICMJE regulan la publicación biomédica en general (autoría, conflictos de interés, estructura); el formato de referencias que todo el mundo llama «Vancouver» lo mantiene la National Library of Medicine en su manual Citing Medicine, y es a ese formato numérico al que se refiere una revista cuando pide «normas Vancouver».
En Vancouver, la regla estándar es listar los seis primeros seguidos de «et al.», aunque algunas revistas recortan a tres. En APA 7, la lista de referencias admite hasta veinte autores; con más, se listan los diecinueve primeros, puntos suspensivos y el último. En el texto, APA usa «et al.» desde la primera cita con tres o más autores.
Depende de la revista, y ambas opciones son «Vancouver» legítimo. BMJ y JAMA Network usan superíndice; la mayoría de las revistas de SciELO, paréntesis o corchetes. La autoridad son las instrucciones para autores; si usas Zotero con el estilo CSL de la revista concreta, el formato correcto sale solo.
No conviene. El valor p sin cero inicial («p = .04») o los símbolos M y DT son propios del manual APA y resultan ajenos en una revista biomédica, donde lo esperable es «media (DE)», el cero inicial en los valores p y los intervalos de confianza en primer plano. La referencia útil ahí son las guías SAMPL y la checklist EQUATOR de tu diseño, no el manual de APA.
Si las citas están insertadas con Zotero o Mendeley, el cambio de estilo es inmediato y el trabajo real está en tres sitios: reescribir las citas narrativas, cazar las citas tecleadas a mano que el gestor no controla y verificar las abreviaturas NLM de las revistas. Para un artículo de 40-60 referencias, calcula una tarde con revisión cuidadosa, no diez minutos.