Cómo publicar un caso clínico: guía CARE, consentimiento y a qué revista enviarlo

La mayoría de los casos clínicos que se rechazan no se rechazan por el caso. Se rechazan porque el manuscrito no responde a la única pregunta que el editor se hace al abrirlo: y esto, ¿qué le enseña a alguien que no estaba en la consulta? Un caso interesante para ti no es todavía un caso publicable, y la distancia entre las dos cosas es casi toda la parte que se puede aprender.

Esta guía cubre las cuatro cosas que deciden si sale adelante: qué caso vale la pena, cómo se estructura según la guía CARE, qué consentimiento exigen las revistas —que es donde más manuscritos mueren— y dónde enviarlo.

Qué caso clínico vale la pena escribir

Un caso publicable tiene que aportar algo que no esté ya en la literatura. En la práctica, eso se reduce a cinco situaciones:

Una presentación inesperada de algo conocido. El trastorno es de manual, pero se manifestó de una forma que no está descrita, o en una población en la que no se describe.

Una asociación no descrita. Dos cuadros que aparecen juntos y que la literatura no había conectado.

Un efecto adverso o inesperado de un tratamiento. Esta es la categoría con más valor real: la farmacovigilancia y la seguridad de las intervenciones psicológicas se construyen en buena parte con casos publicados.

Un tratamiento que funcionó donde el protocolo estándar había fallado, con suficiente detalle para que alguien pueda replicarlo.

Un error diagnóstico con una lección clara. Cuesta escribirlos y son de los más útiles que existen.

Lo que no vale: «un caso típico de X, bien tratado». Si el manejo fue el del protocolo y el desenlace el esperado, el caso no enseña nada que no esté en la guía clínica. Tampoco vale «el primer caso descrito en mi país» si ya hay cientos descritos en otros: la novedad geográfica sola no es novedad. Lo es cuando la localización cambia algo real, como una enfermedad transmisible fuera de su área conocida o una resistencia antimicrobiana emergente; si el país es lo único nuevo, el destino natural del caso es una revista regional donde ese dato epidemiológico sí importe.

Antes de escribir nada, haz la búsqueda: en PubMed con el filtro de tipo de publicación «Case Reports», y en LILACS y SciELO para la literatura regional que PubMed no indexa. Si encuentras cuatro casos, el tuyo aporta. Si hay ya veinte parecidos, tu manuscrito tiene que decir explícitamente qué añade a esos veinte, y esa frase va en la introducción y en la primera línea del resumen. De paso, esos casos son el material con el que compararás el tuyo en la discusión.

La guía CARE: el esqueleto que esperan las revistas

Desde 2013 existe una guía de publicación específica para casos clínicos, la guía CARE (Gagnier et al., 2013), y está incorporada a la red EQUATOR junto a CONSORT y PRISMA. Cada vez más revistas la exigen y piden la lista de comprobación rellenada como fichero suplementario. Tratarla como un trámite es un error de cálculo: ese checklist es el orden en el que el revisor va a buscar la información, y cada casilla vacía es una objeción esperando a ser escrita.

La estructura que pide es esta:

Título. Tiene que llevar las palabras «caso clínico» o «case report» y el fenómeno principal. Nada de títulos de intriga: «Miocarditis fulminante como primera manifestación de hipertiroidismo: reporte de caso» funciona; «Un caso interesante en cardiología» no llega ni al revisor.

Palabras clave. De dos a cinco, con el diagnóstico y la intervención.

Resumen estructurado. Antecedentes, presentación del caso, conclusiones. Suele ir sin referencias, entre 150 y 250 palabras según la revista, y su última frase tiene que ser la lección, no la fórmula vacía «se destaca la importancia de un diagnóstico oportuno».

Introducción. Breve —dos o tres párrafos— y con una función única: situar el caso en la literatura y decir qué hueco llena.

Información del paciente. Datos demográficos despersonalizados, síntomas principales, antecedentes médicos, familiares y psicosociales relevantes, e intervenciones previas y sus resultados.

Hallazgos clínicos. Exploración, escalas administradas con sus puntuaciones.

Línea temporal. Esto es lo más característico de CARE y lo que más se omite: una figura o tabla con los hitos del caso en tiempos relativos (día 0, día 2, mes 3), nunca en fechas del calendario, que además ayudarían a identificar al paciente. Un caso clínico sin línea temporal se lee mal y muchos editores lo devuelven solo por eso. Así se ve una, en un caso de hiponatremia por un antidepresivo:

  • Día 0: consulta en urgencias por náuseas y confusión de 48 horas de evolución. Sodio sérico 118 mmol/L.
  • Día 0: se suspende el ISRS iniciado 12 días antes; restricción hídrica y solución salina hipertónica al 3 %.
  • Día 2: sodio 129 mmol/L y resolución de la confusión.
  • Día 5: alta con sodio 136 mmol/L y control ambulatorio programado.
  • Mes 3: asintomático, sodio 139 mmol/L, sin reintroducción del fármaco.

Evaluación diagnóstica. Métodos, resultados, dificultades para llegar al diagnóstico y razonamiento diferencial: qué alternativas se consideraron y con qué prueba se descartó cada una. Un caso en el que el diagnóstico aparece ya hecho, sin camino, no enseña a diagnosticar a nadie.

Intervención terapéutica. Tipo, dosis o formato, duración, cambios y por qué.

Seguimiento y resultados. Con las mismas medidas que usaste al principio y con su plazo real. Tres días de seguimiento en una enfermedad crónica son una limitación, y decirlo antes de que lo diga el revisor siempre juega a favor.

Discusión. Fortalezas, limitaciones, literatura relevante y la lección que se lleva el lector. Con la causalidad, cautela: si el caso es una reacción adversa, aplicar y reportar una escala de imputabilidad como la de Naranjo et al. (1981) convierte una afirmación discutible en una evaluación estructurada.

Perspectiva del paciente. Un párrafo en primera persona, cuando sea posible. CARE lo pide, casi nadie lo incluye y aporta bastante.

Consentimiento informado. Declaración explícita de que se obtuvo.

El consentimiento: donde mueren la mitad de los manuscritos

Esto no es un trámite y conviene decirlo claro: si no tienes consentimiento informado por escrito del paciente para publicar, no hay caso clínico. Ninguna revista seria lo va a aceptar, y las que lo aceptan sin pedirlo son justamente las que no quieres. Las recomendaciones del ICMJE, que siguen la mayoría de revistas biomédicas, lo dicen sin ambigüedad: para publicar información de un paciente identificable hace falta su consentimiento informado por escrito. Muchos editores piden el formulario firmado durante el proceso o exigen el suyo propio, así que descarga el de la revista de destino y hazlo firmar antes de escribir: pedir permiso al final es como se pierden casos ya terminados.

El documento tiene que explicar, en lenguaje comprensible, que el caso y las imágenes se publicarán en una revista científica, que quedarán accesibles en internet sin límite de lugar ni de tiempo, que se hará lo posible por preservar el anonimato aunque no pueda garantizarse del todo, y que el paciente puede leer el manuscrito antes del envío si lo desea.

Tres cosas que hay que saber antes de empezar a escribir:

El consentimiento para el tratamiento no sirve. Hace falta uno específico para la publicación, que diga que se van a publicar datos clínicos y que el paciente ha leído el manuscrito o un resumen fiel.

La anonimización no sustituye al consentimiento. Es un mito frecuente. Quitar el nombre y cambiar la edad no exime de pedir permiso: en un caso raro, la propia combinación de diagnóstico, edad, profesión y centro puede identificar a la persona para quien la conoce.

Si el paciente ha fallecido o no tiene capacidad, hace falta el consentimiento del representante legal o de los familiares, y en algunos países la aprobación del comité de ética. Si es menor de edad, firman los padres o tutores legales y, a partir de cierta edad, conviene documentar también su asentimiento. Si no puedes localizarlo, decide el editor: unas revistas publican con desidentificación extrema y dictamen del comité, y muchas otras no publican. Consúltalo antes, no después.

Sobre el comité de ética hay confusión constante. Muchos comités eximen los reportes de un solo caso por no considerarse investigación con seres humanos, pero esa exención es un documento con número y fecha, no una suposición, y cada vez más revistas de la región la piden por escrito. Solicítala en cuanto decidas publicar: tramitarla tarda semanas, y escribir el caso también.

La anonimización real va bastante más allá de quitar el nombre. Esto es lo que falla con más frecuencia:

  • Fechas del calendario. Sustitúyelas por tiempos relativos (día 3 del ingreso, mes 6 de seguimiento). Una fecha exacta junto al nombre del hospital identifica a una persona.
  • Identificadores internos. Número de historia clínica, número de cama, código de estudio, iniciales. Revísalos también en los encabezados de los informes que reproduzcas.
  • Metadatos de las imágenes. Los archivos DICOM llevan nombre, fecha y centro incrustados, y las fotos de teléfono llevan EXIF con geolocalización. Exporta a JPG o TIFF limpio y verifica el archivo final, no el original.
  • Fotografías clínicas. La barra negra sobre los ojos ya no se acepta como anonimización suficiente. Recorta a la región de interés y comprueba que no queden tatuajes, cicatrices singulares ni rasgos reconocibles.
  • Detalles narrativos. Una profesión poco común, la nacionalidad junto a una enfermedad ultra rara, el parentesco con otro paciente del centro. Si el detalle no es clínicamente necesario, sale.

Y no cambies datos clínicos para despistar: falsear la edad o el sexo altera el caso, y eso ya no es anonimizar, es inventar.

Si tu manuscrito va a pasar por un comité de ética, el simulador de comité de ética te anticipa las objeciones que te van a poner y los párrafos que faltan en la solicitud.

Cómo se escribe la presentación del caso

El error de redacción más común es contar el caso como una historia clínica: cronológicamente, con todo, sin jerarquía. Una historia clínica está escrita para el siguiente clínico que atienda a ese paciente. Un caso publicado está escrito para alguien que nunca lo va a ver y que necesita entender un punto concreto.

La consecuencia práctica es que hay que seleccionar. Todo lo que no sirva para sostener la lección del caso sobra, aunque estuviera en la historia. Si el caso va de un efecto adverso de un fármaco, el detalle de la anamnesis familiar solo entra si es relevante para ese efecto.

Dos reglas más que funcionan:

Las puntuaciones de las escalas van con su nombre completo, su versión y su rango la primera vez. «Puntuó 32 en el BDI-II (rango 0-63, punto de corte 29 para depresión grave)» se entiende; «puntuó alto en depresión» no.

El desenlace se cuenta con las mismas medidas que la línea base. Si mediste con el BDI-II al principio, el seguimiento va en BDI-II. Cambiar de instrumento a mitad del caso hace que no se pueda valorar el cambio, y es una objeción segura.

A qué revista enviarlo

Muchas revistas generalistas de impacto han dejado de publicar casos clínicos porque no se citan y les bajan el factor de impacto. Eso deja tres vías:

Revistas específicas de casos. BMJ Case Reports, Journal of Medical Case Reports, Clinical Case Reports, Oxford Medical Case Reports o Cureus aceptan un abanico mucho más amplio, su proceso es más rápido y predecible, y exigen con rigor el checklist CARE y su propio formulario de consentimiento. El coste decide aquí: casi todas son de acceso abierto con tasa de publicación (APC), BMJ Case Reports funciona con una suscripción que da derecho a enviar, y las demás cobran por artículo cantidades que un residente difícilmente paga de su bolsillo. Mira si tu universidad tiene convenio y si la revista aplica descuentos por país, porque varias los tienen y no siempre están a la vista.

La sección de casos de una revista de especialidad. Es la mejor opción cuando el caso interesa a una subdisciplina concreta: se lee más y se cita más. Pero esas secciones son pequeñas y muy competidas, y muchas se han reducido a formatos cortos de 600 a 1.200 palabras y de cinco a diez referencias, con nombres como carta científica, comunicación breve o imagen clínica. Comprueba en el número más reciente si la revista que te interesa mantiene la sección y con qué formato. Regla práctica: si tu caso no da para un reporte completo con razonamiento diagnóstico y seguimiento, no lo infles. Una imagen clínica excelente de doscientas palabras entra donde no entra un reporte mediocre de dos mil.

Revistas regionales y de la sociedad científica correspondiente. Menos visibilidad global, más lectura por parte de quien te interesa. Para un caso escrito en español, con interés local o un componente epidemiológico propio, las revistas indexadas en SciELO suelen ser la opción más razonable: tienen revisión por pares, casi siempre son gratuitas para el autor y las leen quienes toman decisiones clínicas en tu país. El proceso de envío y los tiempos reales están en la guía de cómo publicar en SciELO; si tu caso es de enfermería, la elección de revista tiene sus propias reglas, y las tienes en revistas de enfermería indexadas.

Y si en tu servicio hay tres o más casos parecidos, una serie rinde más que tres reportes sueltos: describe un patrón, no una anécdota.

Y una advertencia que hay que dar sin rodeos: los casos clínicos son el cebo favorito de las revistas depredadoras. Saben que quien publica un caso suele ser residente o clínico joven, con prisa por sumar publicaciones y poca experiencia editorial. Si te llega un correo no solicitado ofreciéndote publicar tu caso en dos semanas, es eso. Antes de enviar nada, comprueba la revista en DOAJ, en Scopus y en la lista de la sociedad de tu especialidad. La guía de cómo detectar una revista depredadora tiene la lista completa de señales.

Por qué se rechazan los casos clínicos antes de la revisión

El desk-rejection en casos clínicos tiene causas muy repetidas:

No queda claro qué aporta. Si la introducción no dice explícitamente qué hueco llena este caso, el editor no lo va a deducir.

Falta la declaración de consentimiento. Rechazo automático en la mayoría de revistas.

No hay línea temporal y el caso se sigue mal.

La discusión es una revisión bibliográfica. Tres páginas sobre la enfermedad en general y dos frases sobre el caso. Es al revés: la discusión existe para interpretar este caso.

Se sacan conclusiones causales de un caso. «Este caso demuestra que X causa Y» no se sostiene con n = 1. Un caso genera hipótesis; no las confirma. Escríbelo así y te ahorras la objeción.

El formato no es el de la revista. Cada una tiene su límite de palabras, de referencias, de figuras y hasta de autores, y los casos suelen tener límites estrictos.

El material gráfico es deficiente. Imágenes de baja resolución, sin flechas que señalen el hallazgo, con leyendas que no permiten leer la figura por sí sola.

Las cifras no cuadran. Un valor de laboratorio distinto en el texto, en la tabla y en la línea temporal. Es lo que más rápido destruye la confianza del revisor en todo lo demás.

Si tu caso es en realidad un diseño de caso único con medidas repetidas —línea base, intervención, retirada— entonces no estás escribiendo un caso clínico sino un estudio N=1, y tiene sus propias reglas de análisis y de reporte. Eso está en metaanálisis de diseños de caso único.

Checklist antes de enviar tu caso clínico

Repaso final, la semana antes del envío. Cada punto corresponde a un motivo real de devolución:

  • Búsqueda previa documentada y una frase explícita sobre cuántos casos similares hay publicados.
  • Checklist CARE completado con el número de página de cada ítem, adjunto si la revista lo pide.
  • Consentimiento firmado en el formulario de la revista de destino y declarado en el manuscrito; exención o dictamen del comité de ética con número y fecha.
  • Anonimización verificada en el archivo final: sin fechas del calendario, sin identificadores internos, sin metadatos DICOM o EXIF.
  • Línea temporal en tiempos relativos, coherente al detalle con el texto.
  • Diferencial explícito con la prueba que descartó cada alternativa; intervención con dosis, vía y duración; seguimiento con su plazo real y sus limitaciones.
  • La lección aplicable al cierre del resumen y del texto, en términos de qué debe hacer distinto el lector.
  • Normas de la revista al pie de la letra: extensión, estilo de referencias, figuras, autores y carta de presentación.

Antes de enviarlo

Un caso clínico es corto, y eso engaña: hay menos sitio donde esconder un fallo. La declaración de consentimiento que falta, la línea temporal que no está, la conclusión causal que no toca — son objeciones que se ven en una lectura y que cuestan una ronda entera de revisión.

Si quieres verlas antes que el editor, sube el manuscrito a Previum. Es gratis, no pide registro, y te devuelve las críticas que probablemente te haría el Reviewer 2, pegadas a la frase que las provoca.

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente la guía CARE y es obligatoria?

CARE es la guía internacional de reporte para casos clínicos, publicada en 2013 y alojada en la red EQUATOR junto a CONSORT o STROBE. Va del título a la declaración de consentimiento, pasando por la línea temporal y la perspectiva del paciente. Muchas revistas la exigen y piden el checklist completado en el envío; incluso donde no se pide, seguirla es la forma más eficiente de no dejar huecos que el revisor convertirá en objeciones.

¿Necesito aprobación del comité de ética para publicar un caso clínico?

El consentimiento informado escrito del paciente es siempre imprescindible. El dictamen del comité depende de la institución y de la revista: muchos comités eximen los reportes de un solo caso por no considerarse investigación, pero esa exención tiene que constar por escrito, con número y fecha, porque cada vez más revistas la piden.

¿Puedo publicar el caso si el paciente falleció o no logro localizarlo?

Si falleció, el consentimiento lo otorga el familiar más cercano o el representante legal, según la normativa de tu país y de tu institución. Si no puedes localizarlo, decide el editor: algunas revistas aceptan publicar con desidentificación extrema y respaldo del comité de ética, y muchas otras no publican en ninguna circunstancia. Consúltalo antes de enviar.

¿Cuántos casos hacen falta para que sea una serie de casos?

La convención habitual sitúa la frontera en tres o cuatro pacientes con una característica común. La diferencia no es solo de número: en una serie describes un patrón y puedes usar estadística descriptiva; en un reporte describes un episodio. Para una serie, CARE deja paso a otras guías de reporte más adecuadas.

¿Un caso clínico cuenta para el currículo o la categorización como investigador?

Cuenta, pero pesa menos que un artículo original en casi todos los sistemas de evaluación. Su valor real está en otro lado: es la vía más accesible para aprender el proceso editorial completo (escritura, envío, revisión por pares y respuesta a revisores) con riesgo bajo, y ese aprendizaje es el que después sostiene un artículo original.

¿Cuánto tarda en publicarse un caso clínico?

En las revistas dedicadas a casos, entre uno y cuatro meses hasta la primera decisión; en las de especialidad y las regionales, de tres a ocho. Puedes estimarlo antes de enviar: muchas revistas publican en cada artículo las fechas de recepción y aceptación, y restarlas en cinco casos recientes da un dato más fiable que cualquier promesa de la web.

Referencias

Gagnier, J. J., Kienle, G., Altman, D. G., Moher, D., Sox, H., y Riley, D. (2013). The CARE guidelines: Consensus-based clinical case reporting guideline development. BMJ Case Reports, 2013, bcr2013201554. https://doi.org/10.1136/bcr-2013-201554

Naranjo, C. A., Busto, U., Sellers, E. M., Sandor, P., Ruiz, I., Roberts, E. A., Janecek, E., Domecq, C., y Greenblatt, D. J. (1981). A method for estimating the probability of adverse drug reactions. Clinical Pharmacology and Therapeutics, 30(2), 239-245. https://doi.org/10.1038/clpt.1981.154

Riley, D. S., Barber, M. S., Kienle, G. S., Aronson, J. K., von Schoen-Angerer, T., Tugwell, P., Kiene, H., Helfand, M., Altman, D. G., Sox, H., Werthmann, P. G., Moher, D., Rison, R. A., Shamseer, L., Koch, C. A., Sun, G. H., Hanaway, P., Sudak, N. L., Kaszkin-Bettag, M., … Gagnier, J. J. (2017). CARE guidelines for case reports: Explanation and elaboration document. Journal of Clinical Epidemiology, 89, 218-235. https://doi.org/10.1016/j.jclinepi.2017.04.026

Cómo citar esta guía

Ciudad-Fernández, V. (2026, 25 de agosto). Cómo publicar un caso clínico: guía CARE, consentimiento y a qué revista enviarlo. Ciudad Science. https://analisisdedatospsicologia.com/blog/publicar-caso-clinico

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