En breve
Enago y Editage venden tres cosas distintas bajo el mismo paraguas: edición de lengua, formateo para la revista y análisis estadístico. Las dos primeras las hacen bien y son lo que compra casi todo el mundo. La estadística existe en las dos casas, pero se paga aparte y no viene dentro de ningún paquete de edición: Enago publica tres niveles con precio cerrado por manuscrito (1.360 dólares el análisis completo desde datos crudos, 765 la recomendación del método y 638 la validación de un análisis ya hecho) y Editage la lista como servicio independiente, junto a la traducción o el formateo, sin precio público. Todo comprobado en septiembre de 2026 en enago.com y editage.com. Si lo que te preocupa es que los números estén mal, un paquete de copy editing no lo va a detectar, porque no es lo que has comprado.
Tienes el manuscrito terminado, sabes que el inglés no es tu punto fuerte y te has metido en la web de Enago o de Editage a mirar precios. Hay cuatro o cinco paquetes, un configurador de presupuesto, sellos de certificación y una lista de servicios que va de la traducción al diseño del abstract gráfico. La pregunta que traes no es cuál de los dos es más barato: es si eso que estás a punto de pagar cubre lo que de verdad te preocupa del manuscrito. Y ahí la respuesta depende mucho de qué te preocupe, porque en esa cesta hay tres oficios distintos con tres precios distintos, y el que más miedo te da suele ser justo el que no viene incluido.
Tres oficios distintos vendidos en la misma cesta
Cuando pagas «edición de manuscrito» estás comprando, según el paquete, alguna combinación de tres trabajos que no tienen nada que ver entre sí. El primero es lengua: alguien lee tus frases y las deja en inglés académico publicable. El segundo es formateo: alguien coge tu documento y lo pone en la forma exacta que pide la revista de destino, desde el estilo de las referencias hasta el límite de palabras del abstract o la resolución de las figuras. El tercero es estadística: alguien mira tus datos, tus modelos y tus números, y te dice si sostienen lo que afirmas. Los hacen tres personas distintas, cuestan tres precios distintos y fallan de tres maneras distintas.
Se venden juntos por una razón sensata: tú no llegas con tres problemas, llegas con uno. «Mi artículo no está listo para esta revista.» El servicio descompone esa frase en un carrito. El problema aparece cuando la descomposición la hace el carrito y no tú, porque entonces acabas comprando lo que es más fácil de comprar, que casi siempre es lengua, y no lo que te tenía despierto, que casi siempre es otra cosa.
Hay una prueba rápida para separarlos: pregúntate qué cambiaría cada uno en tu documento. La lengua cambia frases. El formateo cambia la forma, es decir, dónde va cada cosa y con qué aspecto. La estadística puede cambiar lo que tu artículo afirma. Solo la tercera capa puede obligarte a reescribir una conclusión, y por eso es la única de las tres que da miedo de verdad.
Lo que hacen bien, que es bastante
Enago organiza su catálogo por nivel de intervención: Proofreading Service, Copy Editing, Substantive Editing, Top Impact Scientific Editing y una línea aparte de Thesis Editing. Editage lo hace por paquetes, y publica en su portada el precio por palabra de tres de ellos: Advanced Editing desde 0,06 dólares por palabra, Premium Editing desde 0,13 y Scientific Editing Pro desde 0,24 (comprobado en septiembre de 2026). Ojo con esas cifras antes de hacer cuentas: son tarifas de partida, y en su propia página de edición aparecen con descuentos aplicados que dejan el precio efectivo bastante por debajo. La tarifa de tu presupuesto puede no ser la del escaparate.
Aun así, que el precio esté publicado y sea por palabra es una virtud, y conviene reconocerla: puedes hacerte una idea del orden de magnitud antes de hablar con nadie. Y hacen bien lo que dicen que hacen. Si escribes en inglés como segunda lengua y te han devuelto el manuscrito con la nota de que la redacción necesita revisión por un hablante nativo, un copy editor competente resuelve eso, y lo resuelve mejor y más rápido que tú reescribiendo por la noche. El rechazo de escritorio por lengua es un suceso real, no una leyenda de pasillo, y evitarlo por unos cientos de dólares es una compra razonable. Despreciar ese servicio es un lujo de quien lleva escribiendo en inglés desde los seis años.
Alrededor de la edición, las dos casas venden el andamiaje de la sumisión, y también ahí ahorran horas de verdad. Enago lista por separado selección de revista, informe de plagio con iThenticate, formateo y edición de figuras, redacción de la carta de presentación y asistencia al envío a la revista. Editage añade traducción, abstract gráfico, ilustración científica, comprobación de plagio y apoyo a la selección y al envío. Nada de eso es estadística, pero nada de eso pretende serlo.
Conviene decirlo claro porque es lo justo: las dos empresas son transparentes con las categorías. Ninguna vende un paquete de copy editing insinuando que ahí dentro va alguien mirando tus modelos. La estadística está en su propia pestaña, con su propio precio y su propio plazo. Si acabas con la impresión de que la edición cubría los números, esa impresión te la has hecho tú.
Sí, tienen revisión estadística, y se compra aparte
Esto es lo más útil que puedes saber antes de rellenar un formulario. Enago tiene una página propia de análisis estadístico con tres opciones, cada una con precio cerrado por manuscrito y plazo (comprobado en septiembre de 2026): el análisis completo a partir de tus datos crudos, 1.360 dólares y 15 días; la recomendación estadística, es decir, ayudarte a elegir e implementar el método correcto, 765 dólares y 8 días; y la más barata y rápida, 638 dólares y 7 días, para revisar y validar un análisis que ya has hecho tú.
Los entregables de la opción completa merecen mirarse con calma, porque marcan el estándar que deberías exigirle a cualquiera: datos limpios y etiquetados, los resultados, un informe resumen, los ficheros de salida de SPSS, los gráficos y la redacción de las secciones de método y resultados. Que te devuelvan el fichero de salida, y no solo un texto bien escrito, es la diferencia entre poder defender el análisis cuando vuelva el revisor y no poder. Su página dice que lo hacen estadísticos con formación avanzada y experiencia en tu área de investigación.
Editage también lo tiene como servicio independiente, listado entre los «otros servicios» junto a la traducción y el formateo, y al presentarlo lo describió cubriendo diseño estadístico para propuestas de proyecto y diseño de estudios, preparación de datos, análisis e interpretación de resultados. En su página pública no aparece precio (comprobado en septiembre de 2026): va por formulario y presupuesto. Si te interesa tendrás que pedirlo, y cuando lo pidas pregunta exactamente lo mismo que le preguntarías a cualquier otro.
La lectura práctica es sencilla: la estadística no viene dentro, y no cuesta un suplemento simbólico, cuesta del mismo orden que la edición entera. Eso no es abusivo, es lo que vale el tiempo de alguien que sabe hacerlo. Pero significa que si tu presupuesto da para una cosa tienes que elegir cuál, y esa elección no la puede hacer por ti el configurador de la web.
Dónde se queda corto un paquete de edición
Un editor de lengua trabaja sobre la frase, no sobre la aritmética. Si tú escribes «t(58) = 2.11, p = .02», el editor comprobará la cursiva de la t, el espaciado, el cero inicial y que el formato sea APA 7. Nadie va a recalcular ese valor p a partir de los 58 grados de libertad, que da .039. La frase vuelve impecable y sigue estando mal, y ahora además está mal con buena letra.
Lo mismo pasa con un tamaño del efecto que no cuadra con el estadístico del que sale, con una N que dice 214 en la tabla y 219 en el método, o con un contraste que en el texto es significativo y en la tabla no. Son los errores que más aparecen en las revisiones, y no porque los autores sean descuidados: nacen de rehacer un análisis y actualizar solo la mitad del documento. Un corrector de estilo no tiene forma de verlos, porque para verlos hay que comprobar cada número contra su origen.
Con las referencias ocurre algo parecido, y hoy pesa más que hace tres años. Un editor revisa que la referencia esté bien formateada, no que exista. Una cita con autores, año, revista y DOI perfectamente puntuados puede no corresponder a ningún artículo real, y esa comprobación es de otra naturaleza: hay que ir a buscarla a las bases, una por una. Está contado con detalle en comprobar las referencias antes de enviar.
Insisto en que esto no es un defecto del servicio. Vende lengua, cobra la estadística aparte y lo dice en su propia web. El error, cuando ocurre, es de compra: pagar la capa que se ve por encima esperando que arregle la que está debajo.
Cómo saber cuál de las tres necesitas
Si ya te han rechazado, la carta te lo dice casi siempre. Si el motivo habla de claridad, de redacción o de que el inglés necesita revisión, es lengua, y la edición lo resuelve. Si es un rechazo de escritorio por ajuste al alcance de la revista o por incumplir las normas de presentación, es selección de revista y formateo. Y si un revisor cuestionó el modelo, la muestra, los supuestos o la interpretación de un contraste, es estadística, y no hay nivel de edición que toque eso. Cómo se contesta esa carta concreta está en cómo responder a revisores sobre estadística.
Si todavía no has enviado, la pregunta es otra: de las tres capas, ¿cuál no sabrías defender si te la discuten? A nadie le piden que justifique la colocación de una coma. Te van a pedir que justifiques por qué ese modelo y no otro, cómo decidiste la N, qué hiciste con los datos perdidos y por qué ese efecto es relevante además de significativo. Si esa lista te deja incómodo, ya sabes en qué capa está tu problema.
El listón cambia según a dónde envíes. En una Q1 con revisión metodológica es habitual que uno de los revisores mire solo la estadística, y ahí el manuscrito impecable de lengua con un análisis discutible se cae igual de rápido. Qué se mira en ese tipo de revisión está en la página de preparación para revistas Q1.
Y una cuenta de servilleta para ordenar el presupuesto, con la advertencia de que las tarifas de edición se mueven y las de la portada son de partida: a 0,13 dólares por palabra, un manuscrito de 6.000 palabras en el paquete Premium de Editage ronda los 780 dólares, y con los descuentos que la propia web anuncia puede quedarse en bastante menos. Las opciones estadísticas de Enago sí tienen precio cerrado y van de 638 a 1.360 dólares. Aun con esa horquilla, el orden de magnitud aguanta: la estadística no es un suplemento sobre la edición, juega en la misma liga de precio. Por eso merece la pena decidir en qué orden se gasta, y no dejar que lo decida el orden en que aparecen los botones.
Qué preguntar antes de pagar
¿Alguien toca los números? Pregúntalo con esas palabras exactas. La respuesta parte el catálogo entero en dos mitades y es la única que determina si estás comprando lengua o verificación. Todo lo demás (plazos, rondas, niveles) se negocia después.
¿Quién lo hace y qué me llevo a casa? No la cifra de expertos que anuncia el catálogo, sino quién concretamente, con qué formación y con qué experiencia en tu diseño: un estadístico excelente en ensayos clínicos puede no haber tocado nunca un modelo de ecuaciones estructurales con variables ordinales. Y de los entregables, el que más discrimina es la salida. Si te devuelven texto y gráficos pero no el fichero ni la sintaxis, no puedes reproducir nada. Enago publica que entrega los ficheros de salida de SPSS y los datos limpios; pide eso mismo a quien contrates, sea quien sea.
¿Qué pasa cuando conteste el revisor? El manuscrito no termina cuando lo envías, termina cuatro meses después con una petición de análisis de sensibilidad. Pregunta qué incluye el precio en ese momento y qué queda fuera, y pídelo por escrito.
Y antes de gastar nada tienes una forma barata de averiguar en cuál de las tres capas está tu problema. El Previum recalcula con código los valores p a partir de tus grados de libertad, comprueba los tamaños del efecto contra la F o la t que tú mismo has escrito y verifica las referencias una a una contra ocho bases. No es revisión por pares: es una autoevaluación de tu propio manuscrito antes de enviarlo. Si quieres ver qué devuelve exactamente antes de subir nada, ahí está el informe de ejemplo.
Preguntas frecuentes
¿La edición de manuscrito incluye la revisión estadística?
No. En Enago y en Editage el análisis estadístico es un servicio con página y condiciones propias, fuera de los paquetes de edición (comprobado en septiembre de 2026). Los niveles de edición trabajan la lengua y, según el paquete, el ajuste a las normas de la revista. Si contratas copy editing esperando que alguien mire tus modelos, no va a pasar, y ninguna de las dos webs dice que vaya a pasar.
¿Enago y Editage hacen el análisis o solo lo revisan?
Las dos cosas, en niveles distintos. Enago publica tres opciones: análisis completo desde datos crudos, recomendación del método, y validación de un análisis que ya has hecho. Editage lo ofrece también como servicio independiente, y al presentarlo lo describió cubriendo desde el diseño estadístico y la preparación de datos hasta el análisis y la interpretación de resultados. Cuál te toca depende de si llegas con datos crudos, con un análisis a medias o con uno terminado que un revisor te ha discutido.
¿Cuánto cuesta la revisión estadística en estos servicios?
Enago publica precio cerrado por manuscrito: 1.360 dólares el análisis completo con 15 días de plazo, 765 dólares la recomendación estadística con 8 días y 638 dólares la validación de un análisis ya hecho con 7 días (comprobado en septiembre de 2026 en enago.com). Editage no publica precio para el suyo y va por presupuesto. Estos precios cambian, así que compruébalos en su web antes de hacer cuentas con ellos.
¿Un servicio de edición de lengua detecta que un valor p está mal?
No, y no es su trabajo. Comprobar un valor p exige recalcularlo a partir del estadístico y de los grados de libertad: un t(58) = 2.11 no da p = .02, da .039. Eso no lo hace un corrector de estilo, lo hace quien recalcula. Lo mismo con un tamaño del efecto que no cuadra con la F de la que sale, o con una N distinta en la tabla y en el método.
¿La «pre-submission peer review» que venden es revisión por pares?
No en el sentido de la revista. Enago la lista entre sus servicios de apoyo a la publicación, y es una lectura crítica previa que encargas y pagas tú. Puede ser muy útil para ver el manuscrito con ojos ajenos antes de enviarlo, pero no sustituye ni anticipa la decisión editorial, no forma parte del proceso de la revista y quien la hace no tiene voto en él. Sirve para llegar mejor preparado, no para saltarse el paso.
¿Merece la pena pagar edición de lengua si mi inglés es correcto?
Si escribes con soltura y solo quieres una pasada final, el nivel más básico (proofreading, que Enago lista como una comprobación de gramática y consistencia justo antes de enviar) cumple y cuesta poco. Los niveles altos, con reescritura sustancial, tienen sentido cuando el texto necesita trabajo de fondo, no cuando ya está claro. Y si tu inglés es correcto y lo que te quita el sueño es el análisis, estás mirando la columna equivocada del catálogo: ahí el dinero rinde bastante más en la parte estadística.
El editor no va a mirar tus números. Alguien tiene que hacerlo.
Si has llegado hasta aquí es porque sospechas que tu problema no es la redacción. Un servicio de edición te devolverá el manuscrito impecable sin haber tocado el modelo, la muestra ni el contraste que te tiene incómodo, y eso es exactamente lo que ha vendido. Para lo otro hace falta alguien que se siente con tus datos: es lo que hago en la consultoría, solo en psicología y ciencias de la salud, con el análisis y la defensa del análisis cuando vuelva el revisor, y con la salida y la sintaxis en tus manos para que puedas reproducirlo sin depender de mí.
Cuéntame tu manuscrito →Las tres capas no compiten entre sí: se ordenan. Averigua primero en cuál está tu problema, paga después la que lo resuelve y deja las otras para cuando sobre presupuesto. Casi todo el dinero mal gastado en esto viene de invertir ese orden. Los servicios y precios de Enago y Editage citados aquí están comprobados en septiembre de 2026 en sus propias webs; verifícalos tú antes de decidir, porque se mueven.