Tu revista pide Vancouver y tu tabla está en APA: qué cambia de verdad

En breve

Vancouver no es un formato de tabla: es el estilo de citas del ICMJE, y de tu tabla solo regula media docena de cosas. Cambian cinco: el título pasa a una línea sin cursiva («Tabla 1. Características de la muestra»), el asterisco deja de significar p < .05 y pasa a ser el primer símbolo de la secuencia *, †, ‡, §, ||, ¶, el cero inicial vuelve en muchas revistas europeas (0.01 en vez de .01), mientras que las que siguen el manual de la AMA escriben P mayúscula y siguen sin cero (P = .01), la media se escribe «media (DT)» en la cabecera de la columna en vez de M y DT, y las variables categóricas van como n (%). No cambia ni un número: t(118) = 2.61, p = .010, d = 0.48 en APA es «diferencia de medias 0.40; IC 95% 0.10 a 0.70; P = 0.01» en una revista biomédica, y son los mismos datos.

Escribiste el manuscrito en APA porque es lo que te enseñaron en la carrera, y la revista de enfermería a la que quieres mandarlo pide Vancouver. La reacción normal es buscar «normas Vancouver para tablas» y no encontrar nada claro, porque ese manual no existe tal y como te lo imaginas: el ICMJE regula las referencias numeradas y da unas pocas reglas para las tablas, y el resto lo decide cada revista. Aquí tienes qué cambia de verdad, cifra a cifra, y qué puedes dejar exactamente como está. Si vienes del formato APA puro, el punto de partida es cómo reportar resultados en APA 7.

Vancouver es un estilo de citas, no un estilo de tablas

Lo que llamamos Vancouver son las recomendaciones del ICMJE (el Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas), con el manual de la National Library of Medicine detrás para el detalle bibliográfico. Su núcleo es la cita numérica: cada fuente se numera por orden de aparición en el texto, la lista de referencias va en ese orden y no en orden alfabético, y los nombres de las revistas se abrevian. APA hace lo contrario en las tres cosas: cita autor-fecha, ordena alfabéticamente y escribe el nombre completo de la revista. Ahí está el 90% del trabajo de conversión, y lo hace el gestor de referencias en dos clics.

Para las tablas, el ICMJE dice bastante poco y muy concreto: numéralas por orden de primera mención en el texto, dales un título breve, no uses filetes internos ni horizontales ni verticales, pon encabezados de columna cortos, mete lo explicativo en notas al pie en vez de en la cabecera, explica ahí las abreviaturas poco habituales, usa los símbolos de llamada en el orden *, †, ‡, §, ||, ¶ e identifica la medida de dispersión que estás dando. Todo lo demás —cursivas, decimales, mayúsculas, cómo se escribe una media— no es Vancouver: es la casa de la revista, y en ciencias de la salud la casa más extendida es el manual de la AMA.

La consecuencia práctica es que tu fuente de verdad son las instrucciones para autores de esa revista concreta, y la segunda fuente es un artículo suyo publicado el año pasado. Descarga uno, mira su Tabla 1 y copia la forma. Es más rápido y más fiable que cualquier guía general, incluida esta.

Lo que cambia en la tabla: título, notas y símbolos

El título. En APA 7 son dos líneas: «Tabla 1» en negrita arriba y, debajo, el título en cursiva. En una revista biomédica es una sola línea corrida y sin cursiva: «Tabla 1. Características basales de la muestra». Parece cosmético hasta que el editor te devuelve el manuscrito por «formato de tablas», que es uno de los rechazos de mesa más evitables que existen.

Las notas. APA tiene tres niveles con un orden fijo: la nota general, que empieza por «Nota.» y explica lo que necesita toda la tabla; las notas específicas, con letras voladas (a, b, c) para una celda o una columna; y la nota de probabilidad, con asteriscos. El ICMJE no tiene niveles: tiene una secuencia de símbolos, *, †, ‡, §, ||, ¶, y el asterisco es simplemente la primera llamada. Si dejas tu «* p < .05. ** p < .01» tal cual, ese asterisco choca con la primera nota al pie de verdad y el lector no sabe si le estás marcando una significación o avisando de que dos participantes no contestaron. La conversión es sencilla y además mejora la tabla: quita los asteriscos y pon una columna de P con el valor exacto.

Los filetes. Aquí las dos escuelas coinciden más de lo que parece: ninguna admite líneas verticales. La diferencia es que APA sí traza un filete horizontal bajo los encabezados y otro al cierre, mientras que el ICMJE pide que no haya filetes internos en absoluto y deja la maquetación al equipo de la revista. Si tu tabla viene de SPSS con su cuadrícula completa, tienes que limpiarla en los dos casos.

Dónde vive la tabla. APA 7 te deja incrustar cada tabla en el texto, justo después del párrafo donde la mencionas, o ponerlas todas al final tras las referencias. Muchas revistas biomédicas no te dejan elegir: una tabla por página después de las referencias, o cada tabla en un fichero aparte, y las figuras siempre en ficheros independientes. Compruébalo antes de maquetar, porque rehacer el documento a las diez de la noche del día del envío es la forma más cara de aprender esto.

Lo que cambia en las cifras: cero inicial, P mayúscula y media (DT)

El cero inicial. APA lo prohíbe en todo estadístico que no puede pasar de 1: p = .010, r = .34, β = .29, α = .89. En biomédica no hay una regla única, y esto es lo que más confunde. Las revistas que siguen el manual de la AMA —JAMA y su familia— escriben la P en mayúscula y en cursiva, y tampoco ponen el cero: P = .01. Muchas revistas europeas de enfermería y de salud pública hacen justo lo contrario y escriben p = 0.01 con su cero delante. No hay forma de adivinarlo: se mira en un artículo reciente de la revista.

Las medias. En APA la media es M y la desviación típica DT, las dos en cursiva y dentro del texto o de la tabla. En una tabla biomédica esas letras desaparecen: la etiqueta va en la cabecera de la columna, «Media (DT)», y la celda contiene solo «3.42 (0.81)». Cuando la variable no es simétrica se cambia a «Mediana (RIC)», y las categóricas se escriben como n (%): 42 (35.0) sobre una muestra de 120. El ICMJE pide de forma explícita que identifiques qué medida de dispersión estás dando, porque «3.42 (0.81)» no dice por sí solo si ese 0.81 es una desviación típica o un error estándar, y esa confusión cambia la lectura del resultado por completo. La nota canónica es una línea: «Los valores son media (DT) salvo que se indique otra cosa».

Los decimales. APA pide dos decimales para casi todo y valores p exactos con dos o tres, con p < .001 cuando se queda por debajo. La convención biomédica es parecida en el fondo y distinta en la superficie: porcentajes con un decimal cuando la muestra lo justifica y sin decimales cuando son treinta personas (con n = 28 el decimal es falsa precisión: 10 casos son el 35.7% y no existe ningún valor entre ese y el 32.1% de 9 casos), y el valor P exacto salvo que sea muy pequeño. Lo que no puedes hacer en ninguna de las dos es dar más decimales de los que tus datos sostienen.

Lo que cambia en la frase de Resultados

La frase APA que tienes escrita es probablemente algo así: «Las enfermeras del turno de noche puntuaron más alto en agotamiento emocional que las del turno de mañana, t(118) = 2.61, p = .010, d = 0.48». Estadístico en cursiva, grados de libertad pegados entre paréntesis, tamaño del efecto al final. En una revista biomédica esa misma frase se escribe alrededor de la estimación y su incertidumbre: «El agotamiento emocional fue mayor en el turno de noche que en el de mañana (media 3.42 [DT 0.81] frente a 3.02 [0.87]); diferencia de medias 0.40 (IC 95% 0.10 a 0.70); P = 0.01». Son exactamente los mismos datos y el mismo análisis.

El cambio de fondo es que el ICMJE pide no apoyarse solo en el contraste de hipótesis, porque un valor P no informa ni del tamaño del efecto ni de la precisión de la estimación, y pide cuantificar los hallazgos con indicadores de incertidumbre, típicamente intervalos de confianza. También pide que especifiques el programa estadístico y su versión, algo que en psicología se olvida la mitad de las veces. Si tu apartado de Resultados es una ristra de valores p, el problema no es el estilo: es el contenido, y ahí no hay conversión de formato que te salve.

El patrón se repite en el resto de pruebas. Un chi-cuadrado que en APA escribes como χ²(2, N = 240) = 7.82, p = .020 —con la N dentro del paréntesis, que es la excepción de APA— en una tabla biomédica suele aparecer como los recuentos n (%) de cada categoría y una columna de P. Una regresión que en APA es B = 0.38, EE = 0.12, β = .29, t(146) = 3.17, p = .002 se convierte en B = 0.38 (IC 95% 0.14 a 0.62), P = 0.002, a menudo sin la beta estandarizada: en clínica interesa el efecto en unidades interpretables (puntos de la escala, días de estancia) más que en desviaciones típicas. Si quieres el detalle del formato APA de partida, está en cómo reportar una regresión en APA 7.

La Tabla 1 que en psicología no existe

En enfermería y en ciencias de la salud la Tabla 1 es casi siempre la misma: las características de la muestra, por grupos, con n (%) para lo categórico y media (DT) o mediana (RIC) para lo continuo. No es una costumbre estética. La guía STROBE, que casi todas las revistas te piden rellenar para un estudio observacional, exige describir las características de los participantes y, en su ítem de datos descriptivos, indicar cuántos casos faltan en cada variable. Ese recuento de datos ausentes por variable rara vez aparece en una tabla de psicología, y es lo primero que echa de menos un revisor de salud.

La columna de P de esa tabla merece un aviso. En un ensayo aleatorizado, CONSORT desaconseja contrastar las diferencias basales entre grupos: si la asignación fue aleatoria, cualquier desequilibrio es por azar por definición y el valor P no informa de nada. En estudios observacionales sí se usa, aunque también se critica. La regla práctica: si la revista no la pide, describe el desequilibrio y ajústalo en el modelo en vez de someterlo a un contraste que no responde a ninguna pregunta.

Con el manuscrito viaja además la lista de comprobación de la guía que toque —STROBE para observacionales, CONSORT para ensayos, PRISMA para revisiones, COREQ para cualitativo— y su diagrama de flujo cuando corresponde. Es un requisito de envío que en psicología aparece solo en algunas revistas y en salud es prácticamente universal. Rellenarlo antes de escribir, y no después, te ahorra descubrir en el último momento que falta un dato que ya no puedes recoger.

Cómo convertir la tabla sin volver a teclearla

Convertir a mano una tabla de regresión de doce filas son veinte minutos y, casi siempre, dos erratas: un cero inicial que se te olvida, un intervalo que se queda con corchetes. Por eso los tres generadores de tabla del sitio traen un interruptor APA 7 / Vancouver que reformatea la misma salida: el de regresión, el de correlaciones y el de mediación. Pegas tu salida de SPSS o de R una vez y eliges el estilo al final.

Lo que cambia al pulsar el interruptor es exactamente lo que hemos visto: vuelve el cero inicial en β, en R2 y en la columna de p, la p pasa a P mayúscula, el título deja la cursiva y se pega al número con un punto, el intervalo de confianza cambia los corchetes por paréntesis, la ΔR² se escribe con palabras («cambio en R2»), el separador de la frase pasa de coma a punto y coma y la nota pierde el «Nota.» de delante. Sale también el párrafo de Resultados redactado en el estilo elegido, y la tabla se descarga en .docx para pegarla en el manuscrito con su formato hecho.

Y lo que no debe cambiar: los números. Ni la estimación, ni los grados de libertad, ni los límites del intervalo. Si al cambiar de estilo se te mueve una cifra, no has cambiado el estilo: has cambiado el análisis, y hay que volver a la salida original del programa. Guarda siempre esa salida junto al manuscrito, porque es lo que te van a pedir si un revisor duda de una tabla. Un ejemplo completo de apartado de Resultados, con sus tablas y su texto, está en este ejemplo de apartado de Resultados en APA 7.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre las normas Vancouver y APA en las tablas?

Vancouver regula pocas cosas de la tabla: numeración por orden de mención, título breve, sin filetes internos, encabezados cortos, notas al pie con los símbolos *, †, ‡, §, ||, ¶ e identificación de la medida de dispersión. APA regula bastante más: número en negrita arriba, título en cursiva debajo, notas en tres niveles (general, específicas con letras voladas y de probabilidad con asteriscos) y estadísticos en cursiva sin cero inicial. El resto de diferencias que verás —cero inicial, P mayúscula, media (DT)— no son de Vancouver, son del estilo de la revista.

¿El valor p en Vancouver lleva cero inicial?

Depende de la revista, no de Vancouver. Las que siguen el manual de la AMA escriben P en mayúscula y cursiva sin cero inicial (P = .01), y muchas revistas europeas de enfermería y salud pública escriben p = 0.01 con el cero. APA es el único caso sin ambigüedad: nunca cero inicial, porque p no puede pasar de 1. Mira un artículo reciente de la revista antes de decidir.

¿El título de la tabla va en cursiva en Vancouver?

No. En APA 7 el título va en cursiva en una línea propia bajo el «Tabla 1» en negrita. En el formato biomédico habitual es una sola línea sin cursiva y con el número pegado: «Tabla 1. Características basales de la muestra». Es uno de los cambios más visibles y de los que más rápido detecta el editor.

¿Puedo usar asteriscos para marcar la significación en una revista Vancouver?

Es mala idea. En el orden de llamadas del ICMJE el asterisco es el primer símbolo de nota al pie, así que un asterisco de significación se confunde con una nota normal. Sustituye los asteriscos por una columna con el valor P exacto: es lo que espera el revisor y de paso cumples la recomendación de dar la cifra en vez de un umbral.

¿Dónde se colocan las tablas en un manuscrito con normas Vancouver?

Lo más habitual es al final del documento, una tabla por página y después de las referencias, o cada tabla en un fichero independiente; las figuras casi siempre van en ficheros aparte con sus leyendas listadas. APA 7 es más flexible y permite incrustarlas en el texto. Como en todo lo demás, manda la instrucción para autores de la revista.

¿Tengo que rehacer las tablas si cambio de revista tras un rechazo?

Solo el formato, nunca el contenido. Cambian el título, las notas, el cero inicial y la forma de escribir las medias; no cambian las estimaciones, los grados de libertad ni los intervalos de confianza. Si mantienes una versión maestra con los números y generas desde ahí cada formato, el cambio de revista son cinco minutos en vez de una tarde.

¿Y si el problema no es el formato de la tabla?

Pasar de APA a Vancouver arregla la forma. Lo que hunde un manuscrito en una revista de salud suele ser otra cosa: una tabla que no cuadra con el texto, un análisis que no responde a la pregunta o un valor p que no sale de esos datos.

Pasa tu manuscrito por el revisor

Si estás preparando el envío y prefieres que alguien mire las tablas y el apartado de Resultados antes que el editor, eso es parte de lo que hago en consultoría estadística: revisar el análisis, dejar las tablas en el formato exacto que pide la revista y ayudarte a responder cuando lleguen los revisores.

Cómo citar esta guía

Ciudad-Fernández, V. (2026, 4 de septiembre). Tu revista pide Vancouver y tu tabla está en APA: qué cambia de verdad. Ciudad Science. https://analisisdedatospsicologia.com/blog/tablas-vancouver-o-apa

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